Tendencias del e-commerce. Hacia dónde van las compras por Internet

Internet como ventana al mundo, como escaparate de cualquier producto. Eso es la Red, la posibilidad de comprar desde casa, cómodamente en el sofá y sin preocupaciones de horarios ni esperas. Cada vez más el índice de penetración de compradores por Internet es mayor y el e-commerce tiende a ser ya m-commerce. El teléfono móvil ha dejado de ser únicamente un aparato para realizar llamadas y el smartphone ha dado paso a un nuevo mundo en manos de los usuarios. De hecho podría decirse, como en el chiste, que… ¡hasta vale para llamar!

La consulta de páginas web a través de smartphones, tabletas y dispositivos móviles es la tendencia que está marcando el desarrollo de los negocios online. La adaptación de las webs a versión móvil es ya casi una necesidad para las empresas, que ven cómo los usuarios acceden a los contenidos cada vez más desde otras plataformas que no son el propio ordenador.

Por cierto que en breve se usará el teléfono móvil para efectuar pagos; será en sí mismo como una tarjeta de crédito, e incluso servirá, como ya sucede en otros países, como si fuera el abono del transporte público. Las compañías están perfeccionando el método de pago para alcanzar este punto, puesto que si se paga a través de la factura de teléfono, la empresa de telefonía se convertirá más bien en financiera, y he ahí donde radica uno los obstáculos que hay que salvar. En cualquier caso, se calcula que en menos de cinco años el pago con móvil podría ser más que habitual; de momento, por ejemplo, en Bilbao el parquímetro se puede pagar ya desde el teléfono móvil.

Internet es, por lo tanto, móvil y local. Local en cuanto a que el usuario ya no se limita a comprar únicamente productos que no encuentra en tiendas físicas, sino que se lanza a la compra de productos que tiene en la tienda de abajo pero que en Internet está a mejor precio. La entrada de los grandes distribuidores, como Amazon, ha provocado una auténtica guerra de precios entre empresas, lo que beneficia al comprador: cuanta mayor sea la competencia, mejores precios se podrán encontrar como las reseñas de Google.

El comercio online es cada vez más emocional; el marketing offline que ha funcionado tradicionalmente se ha adaptado al marketing online. Es sencillo: si hay dos botes de gel de igual tamaño y marcas similares en el supermercado pero uno de ellos lleva pegada una esponja de regalo, adivine: ¿cuál es el más vendido? Efectivamente, el detalle ha llegado también al ámbito online, que cuida especialmente la experiencia de compra del usuario. Desde mantenerlo informado del estado de su pedido hasta que cuando reciba el paquete en su casa sea agradable a la vista, esté bien envuelto, tenga un aspecto ordenado y resulte atractivo visualmente.

La seguridad es uno de los hándicaps a los que se ha enfrentado siempre el comercio online, a esa reticencia por parte del usuario a facilitar sus datos bancarios para efectuar el pago. Aunque existe la posibilidad de la compra contra reembolso, el consumidor se está dando cuenta de que Internet es igual de seguro o de inseguro que un datáfono de una tienda o que un cajero automático. Las empresas gastan miles de euros en proteger la seguridad de sus plataformas de pago para evitar suplantaciones de identidad o copia de datos, pero puede pasar, al igual que en un cajero automático, que le dupliquen la tarjeta de crédito y le hagan una faena.

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